Y te prometo…
enero 16th, 2012 § Dejar un comentario
Te puedo hacer el tío más feliz del mundo, te lo juro. Sólo tienes que dejarme. Tú sonríe todos los días y te prometo que yo te compro una de esas bolas de discoteca, pero en pequeñito, para no poner a tu madre en mi contra a la primera de cambio, que luego nunca se sabe. Las vi en una tiendecita en navidades y pensé que quedaría genial en tu habitación. No sé por qué. Dudo hasta de que te gustara, pero quedaría genial dando vueltas en tu techo mientras tú piensas que te la regalo a mala hostia. Y te prometo que te cantaré algo bonito todos los días. El pasado julio me enteré de que canto mal. A mis veinticinco añazos, qué vergüenza, y yo toda la vida cantando en público. Pero te prometo que yo te dedico el repertorio completo de Maná, con su amor, su sol, su lluvia, sus mares, sus colibrís y sus mariposas y sus todo.
Y te sueño piel con piel ahogado en besos y tus risas amor, y me hundo en el calor que hay en tus mundos, en tu mar, llorando en silencio, temblando tu ausencia, rogándole al cielo y fingiendo estar muy bien. Mi amor clandestino, en el silencio el dolor, se nos cae todo el cielo de tanto esperar. Inevitable, casi como respirar...
Y te prometo que te pongo una casa en la playa. Bueno, éso me va a llevar más tiempo, a no ser que me toque la lotería. Empezaré a jugar. Pero te prometo que tendrá balcones azules, y contraventanas de madera a juego. Como la que salía en aquel capítulo de Los Simpson en el que veranean en la casa de playa de Ned. La tuya será igual, pero sin Milhouse. Ni post-its. Y te prometo que te voy a llenar una habitación de globos de colores. No voy a repetir ninguno. Y en cada uno voy a pintar a rotulador una cosa que me gusta de ti, empezando por tu olor. Y si nunca llego a ser millonaria, puedo llevarte uno por día a tu portal y atarlos en el buzón para que te critiquen los vecinos. Y te prometo acariciarte el pelo sin que te moleste, y comprarte calcetines calentitos a juego con los míos para que nunca más volvamos a tener frío en los pies.
Y te prometo que puedo hacerte feliz, sólo tienes que dejarme.
Sad Sonnet.