La cabeza gigante.
diciembre 14th, 2011 § 1 comentario
Hola, corazón, qué tal. ¿Cómo te va la vida? Supongo que de pena, porque a ti el trabajo no te gustaba, y eso amarga mucho -supongo, no sé, porque como tú ya te has encargado de restregarme muchas veces, sólo sé de noches y de servir copas-, aunque a ti te compensa. De alguna manera tendrás que pagar el Volvo que nunca pudiste permitirte.
Me comentan que tu novia se ha puesto un flequillo de lado de última moda y no le queda bien. No me sorprende, porque a las caras con facciones de hijas de puta no les favorece nada. Mismamente yo, al final, tuve que cortarlo y ponérmelo recto, que suaviza los rasgos. Lo malo es que encima ella, pobrecita, es fea. Yo no. Yo soy del montón de gente que gana cuando se apagan las luces. Pero con ropa, que sin decoro pierdo mucho. Éso sí, me alegra que sigáis juntos después de tantos años. Es estupendo, porque su astigmatismo queda genial con tus celos. Seguro que motivos de desconfianza no tienes. Debe ser difícil mantener una conversación sin reírse. Pobrecita, es un ángel. Bizca e hija de puta, pero un ángel.
¿Yo? ¿Qué tal me va a mí? Es cojonudo que me preguntes después de haber estado sin vernos durante todo este tiempo, porque ahora puedo darme aires. Para empezar, acabé el módulo. Ése que te daba risa. Más me reí yo acordándome de ti cuando fui a hacer cola en el INEM. Pero no te llamé para contártelo porque… Bueno, porque no me apetecía que me tocaras los cojones, para qué te voy a mentir. Y si llegas a esperar unos meses para mandarme esa mierda de mail para quedar bien, te hubiera dicho que he acabado la carrera. Y que posiblemente esté haciendo una cola aún más larga que la de la primera vez.
(Voy a hacer una pausa, porque es que para inspirarme he buscado una foto tuya, y no recordaba que tuvieras una cabeza TAN grande. En serio, es enorme)
Por lo demás, sigo viendo películas que no me gustan, y todo sigue igual. Bueno, todo no, porque hoy me he cruzado con un heavy con el pelo decolorado que debía rondar los cincuenta, y que iba liándose un porro por la calle. Pobrecito, le temblaban las manos y estaba tirando todo el costo. Y la gente le miraba mal. Menos mal que un punki de buen corazón terminó de hacérselo, y todos los que estábamos mirando pensamos que aún queda gente buena en el mundo. El heavy nos enseñó también a compartir. No había forma mejor de pagar los servicios del tío con cresta. Así que ya ves, hoy tengo las uñas verdes y un poco más de bondad en el corazón.
(¿Tú ya tenías la cabeza TAN grande cuando estábamos juntos? Es que en serio, me desconcierta)
Bueno, pues me alegra saber que estás bien, que sigues con tu trabajo, tu novia, tu coche y todo éso. Yo sigo estudiando y soltera, y moriré soltera y con gatos, como ya vaticinaste tú al año de dejarlo. Ahora peso menos y tengo los ojos un poco más verdes y las tetas un poco más pequeñas, y un récord nuevo en el “Mario & Sonic en los juegos olímpicos”. Borré tu puntuación, por cierto. Espero que puedas perdonarme, pero es que comprendí que nunca iba a superarla y me frustraba mucho. Ahora soy la campeona de la casa corriendo en seco y moviendo los mandos como una estúpida. Espero que todo ésto cuente en las entrevistas de trabajo.
Espero verte alguna vez, aunque sea con el ángel bizco y de casualidad. Echo de menos tu cabeza gigante.
-Casi- siempre tuya:
Sad Sonnet.
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