El mail cojonero de San Valentín.
enero 27th, 2012 § Dejar un comentario
Hoy me ha llegado el primer mail cojonero del año. Este:
Pues una mierda que os comáis, por mentirosos. Porque me creáis falsas expectativas, me decís que me queréis y cuando entro en vuestros centros comerciales todo el mundo me mira con cara de “ES JOVEN Y LLEVA CONVERSE, A ELLA, ¡¡¡A ELLA!!!”. No me queréis. Ni vosotros ni nadie. Otro San Valentín que me pasaré comiendo Pringles, viendo The Big Bang Theory con los pies encima de la mesa, y quejándome como Estela Reynolds.
Qué sola estoy, ¡¡¡QUÉ SOLA!!!
Y como tú eres imbécil y yo no me atrevo a nada, pues otro año que me quedo protestando en el blog antes que esperando a que aparezca un ramo de rosas en mi puerta tapándote esa cara de lechuga tuya. O con una tarjetita con una rima cursi. O bombones en el buzón. O sexo en el sofá. O un peluche hortera en el capó de mi coche. O un mail en el buzón de entrada a tu nombre. Qué te costará a ti darme el gusto, coño. Si sólo tienes que darte cuenta de que soy genial y que me quieres. Pero de verdad, no como El Corte Inglés.
Sad Sonnet.
Y te prometo…
enero 16th, 2012 § Dejar un comentario
Te puedo hacer el tío más feliz del mundo, te lo juro. Sólo tienes que dejarme. Tú sonríe todos los días y te prometo que yo te compro una de esas bolas de discoteca, pero en pequeñito, para no poner a tu madre en mi contra a la primera de cambio, que luego nunca se sabe. Las vi en una tiendecita en navidades y pensé que quedaría genial en tu habitación. No sé por qué. Dudo hasta de que te gustara, pero quedaría genial dando vueltas en tu techo mientras tú piensas que te la regalo a mala hostia. Y te prometo que te cantaré algo bonito todos los días. El pasado julio me enteré de que canto mal. A mis veinticinco añazos, qué vergüenza, y yo toda la vida cantando en público. Pero te prometo que yo te dedico el repertorio completo de Maná, con su amor, su sol, su lluvia, sus mares, sus colibrís y sus mariposas y sus todo.
Y te sueño piel con piel ahogado en besos y tus risas amor, y me hundo en el calor que hay en tus mundos, en tu mar, llorando en silencio, temblando tu ausencia, rogándole al cielo y fingiendo estar muy bien. Mi amor clandestino, en el silencio el dolor, se nos cae todo el cielo de tanto esperar. Inevitable, casi como respirar...
Y te prometo que te pongo una casa en la playa. Bueno, éso me va a llevar más tiempo, a no ser que me toque la lotería. Empezaré a jugar. Pero te prometo que tendrá balcones azules, y contraventanas de madera a juego. Como la que salía en aquel capítulo de Los Simpson en el que veranean en la casa de playa de Ned. La tuya será igual, pero sin Milhouse. Ni post-its. Y te prometo que te voy a llenar una habitación de globos de colores. No voy a repetir ninguno. Y en cada uno voy a pintar a rotulador una cosa que me gusta de ti, empezando por tu olor. Y si nunca llego a ser millonaria, puedo llevarte uno por día a tu portal y atarlos en el buzón para que te critiquen los vecinos. Y te prometo acariciarte el pelo sin que te moleste, y comprarte calcetines calentitos a juego con los míos para que nunca más volvamos a tener frío en los pies.
Y te prometo que puedo hacerte feliz, sólo tienes que dejarme.
Sad Sonnet.
Queridos Reyes Magos…
enero 4th, 2012 § 2 comentarios
Queridos Reyes Magos:
Este año he sido muy buena, y por éso y porque estoy muy enfadada con Papá Noel, traigo una lista larga de cosas que necesito. Tened en cuenta que lo primero en lo que pensé fue en lo de la paz mundial, solucionar el hambre del mundo y todo éso, pero creo que éso es demasiado trabajo y no quiero que os agobiéis. Y por cierto, como no me traigáis lo que quiero, NO HAY GALLETAS, NI COLA CAO, NI NADA. Ni en mi casa, ni en ninguna de este vecindario. No es una amenaza, es que soy muy impaciente.
Os dejo la lista, ordenadita para que no se os olvide nada:
1. A ÉL. Y si no me lo vais a traer con el lazo de la cabeza que pedí ya para Navidad, no vengáis, porque las galletas os las tiro a la cabeza.
2. Si no me lo vais a traer, dejadme el nuevo Zelda, para entretenerme mientras llega mi amorcito.
3. Por favor, por favor, por favor, sacad la magia que tengáis y haced que el examen de contabilidad sea facilito.
3.5 Y antes de ocultarla otra vez, que mi pelo coja bien el tinte.
4. La peli de la Bella y la Bestia.
4.5 Una mantita para ver la Bella y la Bestia.
4.75 En caso de que no me lo hayáis traído a él, un novio cualquiera para ver la Bella y la Bestia debajo de la mantita.
5. Una pelota de tenis. No preguntéis el motivo, sólo os diré dos palabras: “Techo” y “vecinos”.
6. Chocolate para la falta de estímulos sexuales.
7. Un turbante molón como los vuestros.
8. Supongo que no está en vuestra mano, pero algo de dinero nunca viene mal. Qué sé yo. Un par de milloncetes de los de antes.
9. Queso de untar. Se me acabó hace un par de semanas y por no salir…
10 (y última, que no quiero abusar). Una zapatera. Que se me salen los pares por las rendijas de las puertas de los armarios por no saber dónde meterlos.
Cómo veis, muy asequible todo. Y si me lo traéis a ÉL, os prometo que el año que viene os dejo galletitas de las buenas. Con canela y todo.
Vuestra discípula fiel:
Sad Sonnet.
Feliz año nuevo :)
diciembre 31st, 2011 § Dejar un comentario
Hoy, que todo el mundo hace balance de las cosas buenas y malas del último año, yo sólo quiero daros las gracias a todos los que me rodeáis, familia y amigos, por hacer que este 2011 fuera, de una u otra manera, realmente especial. Os quiero mucho a todos, gracias por existir y quedaros a mi lado un año más.
Y ¡eh!, ¡he podido ver a Bon Jovi y conocer a Carlos Escobedo!
Sad Sonnet.
¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!!!
Enfado con Papá Noel.
diciembre 26th, 2011 § 3 comentarios
Estoy un poco indignada con Papá Noel este año; no te ha dejado debajo de mi árbol ni metido dentro del calcetín que tengo colgado encima de la chimenea. Y mira que cuando me lo encontré en la esquina de la iglesia de San Juan le insistí mucho, incluso te describí y le dije cómo me imagino que huele tu habitación, para que no tuviera pérdida cuando entrara en tu casa a secuestrarte por la noche. Sin embargo cuando me levanté ayer por la mañana, no estabas sentado en mi sofá viendo la tele, ni mirando por la ventana sorprendido, ni ninguna de esas cosas que ocurren en las películas navideñas. Éso sí, ahora tengo unos pendientes muy bonitos y un surtido enorme de turrones de chocolate. Así que he decidido que lo que voy a hacer es ponerte en mi carta a los Reyes Magos, y a partir de mañana los buscaré para dársela personalmente y especificarles que, si el día seis de enero no estás en mi salón, el año que viene no les dejo Cola Cao ni galletas, y avisaré a mis vecinos para que tengan que recorrerse todo el edificio sin encontrar nada de comer. También les voy a insistir en que tú eres lo que más ilusión me hace recibir como regalo, y que espero que tengas un lazo enorme en la cabeza de color azul eléctrico, y que te den un cursillo de guitarra para que me recibas tocando alguna balada de Bon Jovi mientras el lacito se balancea en tu cabeza.
De todas formas, y sólo por si acaso no les viene bien encontrarte, voy a pedir también el último juego del Zelda. Si tengo que esperarte, que sea entretenida.
Sad Sonnet.
Te quiero como…
diciembre 19th, 2011 § Dejar un comentario
Te quiero como se quiere a los imbéciles o a los niños cabezotas que siguen metiendo el dedo en el enchufe aunque dé calambre. Y éso no está bien. Yo quiero quererte como quiero a la papelera de mi cuarto, que es un trasto aparatoso y rosa con el que tropiezo cada vez que muevo la silla y es extremadamente molesto, pero que me da una alegría tremenda cuando acoge toda mi basura sin protestar. Sería genial que tú fueras mi papelera rosa. Bueno, no, rosa no. A ti te pega más el amarillo chillón.
Te quiero como quiere uno al repartidor del Telepizza cuando está muerto de hambre, y éso tampoco está bien, porque estoy a dieta para que no se me marque la tripa con el vestido de Nochevieja. Es muy bonito. Repetido, pero bonito. Y yo quiero quererte como quería al calabacín relleno de jamón york. Pero nada, sigo viéndote cara de salsa barbacoa sobre carne de ternera, y ya no sé qué hacer.
Te quiero como a mi esmalte de uñas color verde fosforito. Es barato y poco ponible, aunque mi preferido. Y yo quiero poder llevarte a todas partes. Como si fueras una manicura francesa bonita y elegante.
Te quiero como a mi bañera llena de sales de baño. Pero éso debe ser por el olor de tu colonia. Lo digo porque creo que hasta el momento ni me exfolias ni me dejas la piel suave y con olor a mar. Aún.
Te quejarás de que nadie te quiere, y a mí ya no se me ocurren más formas de quererte. Bueno, sí, la convencional, pero ésa es la más aburrida de todas.
Sad Sonnet.
La cabeza gigante.
diciembre 14th, 2011 § 1 comentario
Hola, corazón, qué tal. ¿Cómo te va la vida? Supongo que de pena, porque a ti el trabajo no te gustaba, y eso amarga mucho -supongo, no sé, porque como tú ya te has encargado de restregarme muchas veces, sólo sé de noches y de servir copas-, aunque a ti te compensa. De alguna manera tendrás que pagar el Volvo que nunca pudiste permitirte.
Me comentan que tu novia se ha puesto un flequillo de lado de última moda y no le queda bien. No me sorprende, porque a las caras con facciones de hijas de puta no les favorece nada. Mismamente yo, al final, tuve que cortarlo y ponérmelo recto, que suaviza los rasgos. Lo malo es que encima ella, pobrecita, es fea. Yo no. Yo soy del montón de gente que gana cuando se apagan las luces. Pero con ropa, que sin decoro pierdo mucho. Éso sí, me alegra que sigáis juntos después de tantos años. Es estupendo, porque su astigmatismo queda genial con tus celos. Seguro que motivos de desconfianza no tienes. Debe ser difícil mantener una conversación sin reírse. Pobrecita, es un ángel. Bizca e hija de puta, pero un ángel.
¿Yo? ¿Qué tal me va a mí? Es cojonudo que me preguntes después de haber estado sin vernos durante todo este tiempo, porque ahora puedo darme aires. Para empezar, acabé el módulo. Ése que te daba risa. Más me reí yo acordándome de ti cuando fui a hacer cola en el INEM. Pero no te llamé para contártelo porque… Bueno, porque no me apetecía que me tocaras los cojones, para qué te voy a mentir. Y si llegas a esperar unos meses para mandarme esa mierda de mail para quedar bien, te hubiera dicho que he acabado la carrera. Y que posiblemente esté haciendo una cola aún más larga que la de la primera vez.
(Voy a hacer una pausa, porque es que para inspirarme he buscado una foto tuya, y no recordaba que tuvieras una cabeza TAN grande. En serio, es enorme)
Por lo demás, sigo viendo películas que no me gustan, y todo sigue igual. Bueno, todo no, porque hoy me he cruzado con un heavy con el pelo decolorado que debía rondar los cincuenta, y que iba liándose un porro por la calle. Pobrecito, le temblaban las manos y estaba tirando todo el costo. Y la gente le miraba mal. Menos mal que un punki de buen corazón terminó de hacérselo, y todos los que estábamos mirando pensamos que aún queda gente buena en el mundo. El heavy nos enseñó también a compartir. No había forma mejor de pagar los servicios del tío con cresta. Así que ya ves, hoy tengo las uñas verdes y un poco más de bondad en el corazón.
(¿Tú ya tenías la cabeza TAN grande cuando estábamos juntos? Es que en serio, me desconcierta)
Bueno, pues me alegra saber que estás bien, que sigues con tu trabajo, tu novia, tu coche y todo éso. Yo sigo estudiando y soltera, y moriré soltera y con gatos, como ya vaticinaste tú al año de dejarlo. Ahora peso menos y tengo los ojos un poco más verdes y las tetas un poco más pequeñas, y un récord nuevo en el “Mario & Sonic en los juegos olímpicos”. Borré tu puntuación, por cierto. Espero que puedas perdonarme, pero es que comprendí que nunca iba a superarla y me frustraba mucho. Ahora soy la campeona de la casa corriendo en seco y moviendo los mandos como una estúpida. Espero que todo ésto cuente en las entrevistas de trabajo.
Espero verte alguna vez, aunque sea con el ángel bizco y de casualidad. Echo de menos tu cabeza gigante.
-Casi- siempre tuya:
Sad Sonnet.
Lechuguita.
diciembre 9th, 2011 § 5 comentarios
Mira que es jodido escribir para alguien que no te lee. Porque sé que tú no lo haces, me lo dices tú cuando sale en la conversación el tema de los blogs (y sale, porque ya me encargo yo de que lo haga), con esa cara de lechuga que me pones cada vez que me dices: “Pero, ¿tienes un blog?”. Sí, hijo, sí. Y Tuenti, Facebook, Twitter, Tumblr, y no me hago una vida porque el captcha de registro era muy complicado.
El caso es que si esta vez me lees, quiero que sepas que ya no me gustas, y el motivo es simple: es que no follamos. Claro, comprenderás que así yo no puedo seguir mucho tiempo, ten en cuenta que mi gato se murió por éso, y yo tengo miedo a que sea contagioso. No quiero arriesgarme, por si acaso. Y además es que me da la sensación de que tu sentido del humor es un poco limitadito. No me malinterpretes, queda tierno, pero he tenido que comprarme un traductor sarcasmo-castellano para hablar contigo, y voy a tener que devolverlo porque ando mal de pasta, así que nuestra conversación se verá seriamente afectada.
¿Has vuelto a poner tu cara de lechuga? No te preocupes, si la parte positiva es que amigos, lo que se dice amigos, nunca fuimos, así que no tenemos que hacer como si nada aunque nos estemos muriendo de incomodidad. Y luego está la gilipollez ésa de que seguramente tú ya tienes a otra. Que, por cierto y hablando del tema, estará más buena que yo (que no, es que yo soy otro tipo de mujer, más de curvas, pelo a colores y lentillas), pero en algún momento tendrás que darte cuenta de que yo soy mejor en todo lo demás. Coño, que hago unas tortillas que me salen cojonudas, y tú te quieres perder éso y verme jugar al Guitar Hero. Podría perdonarte porque entiendo que ella es más tu tipo y un desliz lo tiene cualquiera (yo, sin ir más lejos, porque las noches y el Almirante son tan traicioneros…) pero entenderás que tampoco me apetece porque ya no me gustas. Aunque ya veo venir que vas a echar en falta mi sentido del humor cuando estés deprimido. No entres en pánico y ponte la Paramount Comedy, el 90% de mis chistes los saco de algún monólogo viejo y trillado que tú no conoces porque vete a saber qué mierda ves en la tele.
Un beso, Lechuguita, procura no echarme de menos.
Sad Sonnet.
De celulitis y otras gilipolleces.
noviembre 30th, 2011 § 2 comentarios
Siempre me he empeñado en ser lo que no soy. Rubia, morena, pelirroja, peliazul, delgada, atleta, simpática, tranquila, guapa, insensible, paciente, novia perfecta, amiga incansable. Y ahora estoy aquí, con un puñado de sarcasmos que han sido ignorados, delante de un espejo, con el pelo desteñido, cabreada y febril. Ya no sé de qué color es esta maraña que tengo en la cabeza ni mis propios ojos, ni qué talla de pantalón llevo, ni me importa. Suena un tema de Ska-P que no escuchaba desde antes de que la mala folla se me fuera a hostias contra algún armario, y lo disfruto. Muchísimo. Y he recordado que he dejado de correr porque he descubierto que de un tiempo a esta parte lo que me gusta -y más tiempo me quita- es estudiar. Así que supongo que no tardará en invadirme la celulitis, y el campo de batalla serán mis muslos de talla indefinida. Pero qué más da. Si aquí donde me veis lo único que me preocupa es mantener mi cara sin granos, y el alma sin más heridas. Se supone que lo consigo con éso de la tranquilidad y la insensibilidad, pero no sé. Yo soy un puñetero torbellino cuando estoy sola. Y cuando no, pasar veinticuatro horas conmigo debe ser una penitencia consistente en verme dar saltitos y cantar por el pasillo de casa tocando la guitarra invisible. Ni ver una serie puedo si no estoy pintándome las uñas o jugando a algún mierda-juego de la DS que no requiera máxima atención. Para novia no valgo, y para otra cosa tampoco porque no me gusta que me follen y se despidan. Y no son principios, es aburrimiento.
Así que a la mierda con la paciencia, la tranquilidad, las piernas tersas, vosotros y yo. Que yo con mi celulitis, mis cicatrices por darle hostias al armario, y mi soltería perpetua, ahora, en este momento de mi vida: A las 23:36 del martes 29 de noviembre de 2011, SOY FELIZ.
Sad Sonnet.
Otelo.
noviembre 1st, 2011 § Dejar un comentario
Me desperté disgustada, pero no lloraba, ni gritaba. Últimamente estaba teniendo un montón de pesadillas, pero ésta me había dejado un mal sabor de boca especial, y aún me retumbaba en la cabeza la B.S.O. que eligió mi torturada mente para acompañar el maldito sueño. There is, de Box Car Racer. Tarareaba mientras decidía que día me tocaba mutilar.
Do you care if I don’t know what to say? Will you sleep tonight will you think of me? Will I shake this off, pretend it’s all okay, that there’s someone out there who feels just like me?
Jueves. Y el agua de la ducha no se llevó los retazos de sueño que aún me quedaban, y que ya sabía yo que me iban a perseguir mucho tiempo. Él. Con ella. Con la persona que más celos podía despertarme. La que conseguía que yo me sintiera inferior día tras día. Los siete días de la semana. Eran felices y yo sabía en el fondo de mi ser que era cierto, que el camino acababa así, que sólo podía estar con ella, que yo nunca lo merecí, que nunca fui suficiente. Voy a llegar tarde, no me da tiempo a secar el pelo y al ritmo que voy, estoy viendo que no voy a ser capaz siquiera de encontrar dos calcetines del mismo color. Igual es premonitorio y a lo mejor consigo ver algo a través del maldito flequillo. Quéhoraesquéhoraesquéhoraesquéhoraes. ¿Podría soportar verle con otra de la mano, o acabaría al borde de la locura, como Otelo?
Salí a la calle con el iPod a toda hostia, los cascos bien incrustados en los oídos, el corazón adormilado, y un peine en el bolsillo interior de un bolso que no hacía juego con los colores dispares de mis calcetines a rayas. Y de repente me he dado cuenta de que es todo una soberana soplapollez, y empecé a sonreír. No se puede tener celos de algo que no se tiene, y he decidido que ya no lo quiero tener. Por mi cordura. Por el bien de mis noches insomnes y mis taquicardias de hamster de salón.
Ojalá supiera cómo hubiera acabado Otelo de no haber perdido la cabeza.
Sad Sonnet.









